Como ya adelantábamos antes del verano, el otoño se presenta calentito y la Generalitat de Catalunya ha sido la primera en encender la calefacción.
Este lunes, ha querido el destino que estuviéramos en Barcelona y viviéramos de cerca el conflicto, en una reunión de la Consejería con la patronal donde se han descolgado con un anuncio de impago de las facturas de plazas concertadas de los meses de septiembre y octubre y una reducción del 35% de la factura de estos mismos meses a las plazas colaboradoras, problemas de tesorería han alegado.
En cuatro días, la presión mediática y sectorial ha forzado una rectificación por parte de la Consejería y poco a poco se va reduciendo la “quita” inicial, habrá que ver en cuanto queda al final.
A la hora de interpretar y valorar el anuncio, cabe la duda de si fue una torpeza, ó un globo sonda de la Generalitat, -iremos viendo-, aunque para lo que sí ha servido ha sido para mandar un mensaje a toda la sociedad, por si no teníamos claro, que la situación no es buena.
Tratando de hacer una lectura positiva de esta noticia, creo que se están sentando las bases para comenzar, una vez pasadas las elecciones, un proceso de reflexión sobre el alcance de los servicios de atención a la dependencia que el Estado puede ofrecer a los ciudadanos de manera sostenible, lo que debe de llevar a una revisión en profundidad de la Ley.





























