Hace unos días se celebró en Barcelona la primera edición del Salón Avante para la Autonomía personal y la calidad de vida.
El salón, promovido por la feria de Barcelona vino precedido de una campaña de comunicación sin precedentes, con un planteamiento atractivo cuyo resultado final, a la vista de los expositores reunidos, las jornadas organizadas y los profesionales visitantes fue similar al de otras ferias, es decir “pobre”.
Los que fuimos el primer día pudimos asistir al desfile de autoridades, en el que promotores del salón, representantes de patronal y figuras del sector se esmeran por mostrar a nuestros responsables políticos las excelencias del sector. Estamos constantemente hablando del excesivo intervencionismo de la administración en este sector y nos falta tiempo para correr a ponernos guapos ante la presencia de los coches oficiales.
Creemos honestamente, y así lo hemos dicho en reiteradas ocasiones, que para poder consolidarnos y crecer como sector habría que tratar de romper el cordón umbilical que nos une con el sector público. No hay que impresionar a nadie, y menos a nuestros responsables políticos. Tenemos que ser conscientes de cómo es el sector y asumir que no va a cambiar tan fácilmente. Asumiendo esto, hay que trabajar con seriedad y empezar a modular el tono con el que nos dirigimos a la administración. Tal vez haya que empezar a exigir, pero para eso nos tenemos que quitar algunos complejos.
De haberlo sabido habríamos ido el viernes, que visitaba el salón la Princesa de Asturias, y por lo menos lo habríamos contado en casa.
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