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De esta forma, los servicios para la promoción de la autonomía personal aprueban cuatro nuevas normas: la norma UNE 158.201/2007, de gestión de centros de día y de noche; la UNE 158.301/ 2007, de gestión del servicio de ayuda a domicilio; la UNE 158.401/2007, de gestión del servicio de teleasistencia, y la PNE 158.101, de gestión de los centros residenciales y centros residenciales con centro de día o centro de noche integrado, que aún está pendiente de aprobación.
"Las normas se han realizado sin ninguna referencia internacional y han sido fruto de un consenso entre organizaciones prestadoras de servicios, administraciones públicas, usuarios y asociaciones de afectados", ha explicado Gonzalo Sotorrío, director de Normalización de Aenor. Todas ellas están sujetas a proceso de revisión internacional, "para mejorar o enriquecer su contenido, ya que el sector está en avance constante. Es muy importante que las normas estén actualizadas", ha afirmado.
Los cuatro documentos reclaman contar con protocolos e indicadores de mejora de la calidad de forma continua, y esto permite una comparación entre diferentes entidades, ha aclarado Cristina Herranz, representante técnico de Normalización de Aenor. Sotorrío está de acuerdo: "No son normas de mínimos sino que se exige un seguimiento continuo de los intentos de mejora".
Los nuevos documentos son muy parecidos, pero están estructurados por separado porque hay empresas o centros que se dedican a diferentes actividades, según el director de Normalización de Aenor. La que más difiere del resto es la UNE 158.401/2007, "ya que es la única que establece un perfil claro del profesional; en el resto es más difícil llegar a un acuerdo. Además, la teleasistencia requiere sistemas de alimentación ininterrumpida y un grupo electrógeno, además de software y hardware por duplicado, entre otras cosas", ha añadido Herranz.
Entre los aspectos que se encuentran en la norma están la definición de cómo debe ser el servicio prestado, los protocolos de asistencia, los medios técnicos y humanos, y los indicadores. Pero también otros orientados al usuario de forma más directa, como la información que se aporta al afectado y a su familia y la comunicación que se establece con ellos. "En este campo la confianza es un factor clave", ha subrayado Fontanals, que también ha defendido la inclusión en la norma del tema de la formación en un sector en el que la inmigración cada vez tiene más importancia.
Ya que no ha habido un modelo internacional que sirviera de precedente, Sotorrío aclara que, "No se ha planteado, ya que los servicios sociales son muy diferentes, pero se podría especificar un denominador común para llevarlo a cabo, aunque esto siempre dependerá del interés del sector".
Una de las ventajas que tienen estos documentos es la facilidad con la que se puede pasar a ellos desde las necesidades que se planteaban en la serie 158 e incluso desde la norma de gestión ISO 9.001.
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