Aunque llevamos una larga temporada con ambiente preelectoral permanente, estando como estamos en puertas de una cita electoral, la situación va caldeándose por momentos, y como siempre, al margen de los grandes temas de política nacional, los viejos son un tema recurrente.
Cualquier alcaldable o presidenciable que se precie lleva en su programa electoral una “carta a los reyes magos” con la lista de servicios y recursos que va a promocionar para la atención a las personas mayores; y todo en un ambiente de partida de cartas de taberna; “yo dos más”.
La realidad, y de esta algo saben también los políticos, es que el 90% de las personas mayores son habituales en las urnas, no fallan. Y además un porcentaje similar de mayores (el 85%) piensa que hay que votar siempre porque en democracia es una obligación moral.
Teniendo en cuenta los porcentajes habituales de abstención (próximos al 35%), el voto de los mayores es un voto aún más valioso. Podemos afirmar, que en algunas circunscripciones, las personas mayores deciden hasta el 50% de nuestros gobernantes, como para no tenerlo en cuenta.
Sin embargo, cuando uno lee los programas de los partidos, y escucha los mensajes que los candidatos y candidatas están ofreciendo se observa el total desconocimiento que se tiene de este segmento tan jugoso.
Este desconocimiento se hace palpable tanto en las formas, tratando a las personas mayores como si fueran tontos, como en el contenido, siempre hablando de las residencias y lo bien que se les va a cuidar.
Creo que los partidos deberían de aplicarse el principio de las tres “R” cuando tratan de captar el voto de las personas mayores. Respeto a su inteligencia, Reconocimiento del trabajo realizado – especialmente en materia política, y asumir la Realidad; que son muchos, que son cada vez más influyentes y que afortunadamente son cada vez más inconformistas.
A ver si espabilamos.
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