Suponen casi la cuarta parte de la población española, tienen salud para viajar y cada vez son más numerosos. En 2007 había en España 11,5 millones de personas de entre 55 y 85 años, según el padrón municipal. La población envejece y los abuelos viven más tiempo y con salud. El turismo para mayores aún tiene mucho camino por recorrer en España.
"El segmento clave es la generación de los baby boomers. Tienen un perfil sociológico muy interesante: fueron hippies, inventaron el divorcio, destrozaron el modelo de familia imperante, y ahora se están jubilando", explica Aitor Pérez Artetxe, socio director de Gerokon, una consultoría bilbaína especializada en la tercera edad.
¿Qué tipo de viajes atraen a los mayores? De los once millones que hay en España, sólo un millón sale cada año con el Imserso (el Instituto de Mayores y Personas Mayores, dependiente del Ministerio de Educación), ya que ése es el número de plazas que oferta el organismo, cuyo principal atractivo son sus precios. Entre los destinos no faltan clásicos como la Costa del Sol, Alicante, Baleares (300 euros por dos semanas en habitación doble) pero, según indican fuentes del Instituto, "cada vez nos piden menos playa y más circuitos culturales en el interior del país". También cuentan con un programa de balnearios para el que la entidad tiene acuerdos con 80 spas en todo el país.
Según Pérez Artetxe, los nuevos mayores "no tienen nada que ver con Paco Martínez Soria ni con Benidorm, se parecen más a Joan Manuel Serrat". Entre los clientes de su consultora está la Kutxa, caja vasca que cuenta con un paquete de viajes dirigidos a sus clientes de más edad. "El primer destino que se agotó el año pasado fue China, y este año Irán", dice el consultor.
Los dos principales factores que determinan si una persona mayor viaja o no son la salud y el dinero. Está claro que ir a China cuesta mucho más que ir a Benidorm. La pensión media de un jubilado español ronda los 600 euros, aunque nueve de cada 10 cuentan con una vivienda en propiedad. "Son pobres en renta, pero ricos en patrimonio", dice Pérez Artetxe, "y pueden convertir su vivienda en renta a través de una hipoteca inversa".
Lujo maduro
Los clientes de Atlàntida Viatges no tienen problemas económicos, ya que esta agencia catalana ofrece viajes desde 2.500 euros a destinos internacionales. El director de su departamento de cultura, Jordi Solsona, explica cómo han cambiado los gustos de sus clientes (suman unos 4.500 al año): "Antes, un jubilado estaba sometido al dictado de la salud o al del cuidado de los nietos. Pero se ha generalizado el concepto de ampliar horizontes. A estos viajeros les ayuda mucho la mejora de las condiciones sanitarias en la mayoría de países, que les garantiza una buena asistencia si la necesitan. Los destinos preferidos: India, Japón, Egipto, Namibia, Sudáfrica... Por el contrario, pocos eligen balnearios, dice Solsona.
España, igual a salud
A pesar de lo anterior, el turismo en España siempre ha estado ligado a la salud. Muchos europeos cuentan con una segunda vivienda en este país. Las cifras de las que se habla oscilan tremendamente, desde 100.000 a un millón de extranjeros.
Según fuentes de la Asociación Nacional de Balnearios, en 2006 el sector recibió 1,1 millones de clientes e ingresó 270 millones de euros el año pasado; y fuentes del sector explicaron que la más de mitad de sus clientes sería mayor de 50 años.
Pero si existe una referencia en el turismo de salud en España, ésa es Incosol. Fue el primer spa del país cuando nadie conocía el término, y recibió a personalidades como Grace y Rainiero de Mónaco. Situado en Marbella, prevé sumar unos 5.800 clientes este año y facturar 14 millones de euros. Hoy propiedad del grupo Jale, se ha resentido por la crisis pero tiene una clientela fiel, según José Alarcón, su director general. La media de edad de sus clientes supera los 50.
"El 60% de las personas que vienen son españoles y el resto son ingleses, alemanes, portugueses, italianos, belgas... También hay clientes de Congo Brazzaville y de Arabia Saudí". Dos semanas de tratamiento de la obesidad cuestan 4.800 euros, y un fin de semana recibiendo masajes y con media pensión, unos 350.
Otra tendencia también ligada a salud y que exige un poder adquisitivo alto son los viajes con motivo de operaciones médicas; el cliente se opera en una clínica y pasa el postoperatorio en un hotel. Pero seguro que para los mayores aún no está todo inventado.
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